Sala de Prensa

Entrevista a la Presidenta de la Asociación Profesional de Enseñanza Privada de Menorca, Cristina Pereda

07/10/2020 Cristina, miembro de la Asociación desde el año 2006, regenta Biblos Acadèmia en Ciutadella de Menorca.

Es Presidenta de la Asociación desde el día 5 de marzo de este año. Creo que en ese momento, poco se habría podido imaginar lo que sucedería en las semanas y meses posteriores en relación a la pandemia, ¿no es cierto?

En aquel momento ya sabíamos lo que había sucedido en China, cómo habían confinado la provincia de Wuham y qué medidas estaban tomando  las autoridades chinas. Veíamos cómo se había propagado la epidemia a Italia y las medidas que se estaban aplicando. Creo que ya para entonces teníamos el pensamiento de que algo similar nos pasaría a nosotros. Pero no podíamos imaginar, ni de lejos, lo que se nos estaba viniendo encima.

¿Desde cuándo está vinculada al mundo de la enseñanza?

Estoy vinculada a la enseñanza desde 1993, tanto en el ámbito público como en el privado.

¿Ha cambiado mucho desde entonces esta actividad o sigue manteniendo su esencia?

La enseñanza reglada, la que depende del Ministerio de Educación ha cambiado muy poco. Ha habido avances como la incorporación de nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza, que son una herramienta con grandes posibilidades aún por desarrollar, se ha avanzado en la inclusión de alumnos con dificultades en las clases ordinarias, se ha mejorado la atención a la diversidad. Pero en términos generales no ha habido una actualización de contenidos, ni de metodologías que se adapten a los tiempos que vivimos. La sociedad no es una entidad fija, es cambiante. La educación debe realizar cambios de forma paralelaparalela a la sociedad, perono hemos sabido adaptarnos a esos cambios con la rapidez necesaria.

En el terreno de las academias, hemos introducido también las nuevas tecnologías y conseguimos que nuestras clases sean mucho más atractivas, más relajadas y provechosas. Hay que tener en cuenta que el número de alumnos a los que atendemos es bastante más reducido, y esta es una gran ventaja en la enseñanza.

¿A qué dificultades cree que se enfrentan hoy los centros de enseñanza?

Son tiempos inciertos para todos los sectores de la economía. En Menorca dependemos demasiado del sector turístico y como ya sabemos todos, este año no ha habido temporada. Eso significa que hay muchas personas en paro, muchas familias que no disponen de los recursos necesarios para pagar unas clases a sus hijos. También nos enfrentamos a la competencia desleal de profesores en paro, y también en activo, que dan clases de repaso en sus domicilios, en unas condiciones con las que no podemos competir.

De que se ha hablado mucho del COVID, no le cabe duda ya a nadie. Buscando el optimismo, ¿cree que hemos podido aprender algo de todo esto?

Soy optimista y creo que todos debemos sacar una lección de la situación que estamos viviendo. No podemos permitir que la caída de un sector económico  arrastre la economía de toda la isla. Debemos apostar por nuevas formas de crear empleo, empleo estable, empleo que genere riqueza para la isla todo el año.  Pienso que también a nivel personal, familiar sobre todo, el confinamiento supuso un toque de atención sobre lo que es importante y lo que  no,  que ha hecho reflexionar a más de una familia.

A pesar de que pueden existir diferentes sectores dentro de la enseñanza y formación, ¿cree que se debe fomentar el asociacionismo entre las empresas?

Sin duda alguna. Estoy convencida de que unidos podremos llegar más lejos. Juntos podemos protegernos y defendernos más y mejor.  Cuando hay dificultades, el saberse dentro de un grupo que tiene los mismos intereses que uno es fundamental. Cuando son tiempos de prosperidad,  la unión nos ayuda a avanzar en beneficio de todos.

¿Cuál cree que es la clave para mantener el éxito en la enseñanza?

El trato personalizado es fundamental. Cada alumno debe sentirse el protagonista de la clase.  Las clases no se improvisan, hay que prepararlas con antelación, deben tenerse en cuenta las necesidades de cada alumno y adaptar la clase de manera que todos los alumnos tengan la explicación que necesitan y la atención que les es debida. Sin duda alguna, personalizar, conocer los puntos débiles de los alumnos para reforzarlos y los puntos fuertes para sacar el máximo provecho de sus habilidades.

Para acabar, Cristina, ¿tiene algún mensaje o reivindicación que hacer para el sector de la educación y formación?

Sí, quiero reivindicar la figura del profesor. No siempre se respeta ni se valora el esfuerzo que hacemos con cada alumno. Cuando el sistema educativo no es capaz de obtener buenos resultados, nosotros podemos conseguir “el milagro”. En no pocas ocasiones la atención personalizada ha dado sus frutos. Hay alumnos que necesitan ayuda externa, más allá que la que pueden recibir de los centros educativos.

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